Divide y Vencerás

Por toda España los ciudadanos hacen acopio de toda clase de productos. Indignados, los autónomos abandonan las negociaciones y la ministra de fomento (la misma criminal que provocó los desastres del AVE) afirma envalentonada que no se firmará nada más.

En los medios de comunicación, la socialdemocracia descarga con toda su furia las dosis puntuales de propaganda, afirmando que los autónomos piden algo imposible cuando exigen una tarífa mínima, porque va en contra de la Unión Europea. Lo que la socialdemocracia no recuerda a nadie es que el céntimo sanitario del combustible también va totalmente en contra de la normativa europea, y se está aplicando, además, nadie hace nada por dejar de cobrarlo.

Precisamente por eso los taxistas han anunciado que el viernes realizarán un paro. Otra de las estrategias de los medios de manipulación y control masivos es la de enfrentar a los autónomos con los asalariados. Durante todo el día de ayer pudimos ver cómo a todas horas nos sacaban imágenes de asalariados indignados porque no podían trabajar y decían no comprender las razones de la huelga de autónomos.

Las razones de la huelga de autónomos son las siguientes: El precio del combustible se ha disparado tanto en los últimos meses, que es imposible obtener beneficio por el transporte. Se dan casos de autónomos que realizan viajes por ejemplo por los que cobran 400€ cuando en total sólamente en combustible tienen que costearse 600€. La situación es ya insostenible, y la liberalización de precios impuesta por el liberalismo de escuela austríaca que tanto furor y orgasmo democrático causa en Zerolos y socialdemócratas de toda calaña, ha provocado este caos.

Entonces se ha llegado a la huelga, para exigir al gobierno socialdemócrata que intervenga inmediatamente en el mercado antes de que sea demasiado tarde para imponer unas tarifas mínimas, logrando así que los autónomos puedan salvar su puesto de trabajo y no tengan que claudicar entregando sus casas hipotecadas al banco y sus camiones a las grandes compañías.

Esa es, curiosamente, otra de las grandes patrañas que en los medios de control y manipulación masivos podemos ver durante estos días: el hecho de que contínuamente afirman de forma subliminal que esta huelga ha sido impulsada por la patronal y por tanto por las empresas de transporte. Eso es totalmente mentira, porque los autónomos lo único que tienen de empresarios es la cantidad de impuestos que tienen que afrontar, con una presión fiscal monumental, por cierto muy superior a la media europea, y por cierto también, aumentada durante los últimos años de la anterior legislatura socialdemócrata para que el Estado compensase así las pérdidas de ingresos al rebajar el Impuesto de Sociedades, que ese sí, es un impuesto que grava a los patrones.

Dicen muchos asalariados que les da rabia que ahora los camioneros autónomos consigan privilegios en el combustible y ellos no, y que encima les perjudican para llegar a su trabajo. Lo que tendrían que hacer es pararse ellos también y exigir el aumento salarial mínimo del 8% que ya el sector crítico de CCOO promovió hace bastantes meses, antes de que comenzaramos a entrar en esta crisis.

CCOO y UGT ante la crisis económica en España

En estos momentos, la situación nacional parece que no es algo que preocupe al sector moderado y reformista de CCOO y mucho menos al filosocioliberal UGT.
En la manifestación del 1 de mayo en Madrid, el actual Secretario General del Partido Comunista de España, Francisco Frutos, se lamentaba de que no hubieran asistido grandes masas de trabajadores, “es una pena con la que está cayendo”, decía.
En un año en el que más de 380.000 personas han pasado al paro (500 solamente en mayo), y en el que las afiliaciones no solamente quedan quietas sino que descienden a pasos agigantados, parece que esto no es algo relevante para Fidalgo y compañía, a quienes todavía hoy sigo sin ver distanciándose de la política sindical de moderación salarial, una política ridícula y de cesión ante el patrón, por cierto tan ridícula, que ni siquiera los sindicatos socialdemócratas de Europa la han aplicado, eso sí, los españoles han sido los pioneros en eso.
El petróleo nos ha subido más de un 40% en un año, y los transportistas autónomos ya han llamado a la huelga para el lunes, pero esto tampoco parece preocuparle ni a CCOO ni a UGT, quienes simplemente se limitan a decir que hay que subir los salarios.

¿Subir los salarios?. Durante estos días en la televisión, las radios y en la calle se habla de otro proyecto fantasma que a buen seguro rápidamente cobrará forma en el Partido Popular y en el PSOE, un proyecto que desde los sindicatos mayoritarios se debería de estar combatiendo por adelantado, precisamente para evitar que esta vez nos la vuelvan a colar antes de que nos de tiempo a defendernos.

Dicho proyecto, que paso a exponer a continuación, se basa en alargar la vida laboral de la clase trabajadora para así compensar la falta de mano de obra (en estos momentos se sabe que solamente en la Comunidad Autónoma del País Vasco se necesitan ya 25.000 personas para cubrir todos los puestos en la industria en los próximos años), esta reforma supondría que en el futuro, la nueva generación de españoles que ahora mismo rondan los 20 y 30 años, tendría que esperar hasta más allá de los 70 para jubilarse. Estas reformas no descartan, además, aumentar la jornada laboral.

En una España supuestamente consolidada en la economía fuerte y en la democracia se debiera de estar exigiendo una jornada laboral de 35 horas como mínimo, pero no, en lugar de eso, nuestros sindicatos mayoritarios se limitan a solicitar tímidamente ante el poder un aumento salarial, lo que sin duda favorece el sentimiento de desprecio y desconfianza ante el sindicalismo en la clase trabajadora, que es la que está sufriendo los efectos de esta crisis, que no desaceleración, una crisis en la que podemos ver a diario en los medios al ex Presidente de la patronal, Cuevas, afirmando que está muy satisfecho por la labor de este gobierno, una crisis en la que se habla de que Eduardo Zaplana cobrará 600.000 euros (100 millones de pesetas) al año por ser el encargado de Telefónica en Europa, una crisis, en definitiva, que no es crisis para las clases privilegiadas, que seguirán sacando tajada y exprimiendo los bolsillos de quienes sostienen realmente este país y se ven abandonados a su suerte gracias a los sindicatos de CCOO y de UGT.